Salva del Saz nos prepara una cata que pretende mostrar que en la tierra de sus ancestros, Cuenca, también saben hacer vinos, lejos de los tópicos sobre los vinos de La Mancha. A fe que lo consiguió por el nivel general que obtuvieron en cata a ciegas. El vino ganador, el Finca Sandoval, demostró ser un Syrah con todas las de la ley, con una nariz compleja donde algunos vieron ahumados y brea, y otros, fruta negra, balsámica y mentolada. En boca resultó carnoso y cálido, aunque también áspero, astringente, lo que llevó a algunos a considerarlo aún un bebé.
Lo cierto es que, aun siendo todavía un bebé, obtuvo una puntuación media ponderada de 8,1, que es una puntuación más que respetable para los niveles de puntuación de esta peña excepto cuando perdemos el oremus.
La verdades es que este vino destacó claramente frente a los otros tres para la mayoría de catadores, cosa que no siempre ocurre en las catas de la peña.

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