martes, 2 de diciembre de 2008

UN VINO INOLVIDABLE

¿Quién no ha tomado un vino en su vida?, hasta mis 17 años no había probado trago alguno y ese día probé mi primer vino. Era un fin de semana cualquiera y mi grupo de amigos se preparaba par ir a una reunión, yo no quería ir porque no estaba tan animada que digamos.

En ese momento un amigo me dijo que me invitaría un vino con la condición de que saliera con todos esa noche, le dije que sí y el cumplió con lo prometido, compró un Santiago Queirolo y me entusiasmé con la idea de probar mi primer vino.

Todos ya juntos, nos dirigimos hacia la reunión. Al llegar ahí, los chicos comenzaron a sacar los tragos comprados y yo pedía a gritos mi vino; llegó la hora de abrir mi famoso vino y hora de probar mi primer trago. Al probar el primer sorbo lo sentí rico, agradable al paladar y sobre todo lo se sentía mucho el alcohol.

Al pasar una hora, empecé a sentir sueño, no podía divertirme como pensaba hacerlo esa noche, comencé a bostezar sin parar, poco a poco se me fueron bajando los ánimos y casi me quedaba dormida en la silla. No pude más con el sueño que me acaparaba y no dejaba que me divirtiera como quería. Finalmente me fui a mi casa y me quedé dormida como un bebé, sin dar tantas vueltas en la cama. Esa fue mi primera experiencia con el vino.

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